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Debraye Editorial

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Topic: Espejo Negro (A1)
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Oct 23, 2007
5:48 PM
Astor se paró junto a la puerta y se quedo viendo a la chica unos pocos segundo, justo lo que tardo en entender que ella no saldría de su casa, por lo menos no esa noche. Tomó su llave y corrió el cerrojo -No tengo cosas realmente valiosas, por lo menos nada que puedas cambiar por algún buen dinero en una casa de empeño, pero, no esta de mas asegurar las puertas- Dijo mientras sonreía, una parte de el le alegraba pensar que no dormiría en el mismo departamento solitario de toda la vida, Se sintió ridículo por pensar esto.

-Lo dices por mi?

-No, lo digo porque, si lo hacen hoy, seria la tercera ves en este mes que entran aquí para robarse el teléfono y la tostadora descompuesta, ya me harte de buscarla en el basurero antes de que pace el camión recolector. Si supieran que cualquier libro de estos es mas caro que todos los muebles que los contienen... Además, ahora tenemos este “Espejo”, no?

-Tenemos?– pregunto la chica mientras sonreía. Era la primera ves que no se sentía rechazada o juzgada por Astor, exceptuando por el instante en el que el abrió la puerta y se le quedo viendo como si fuera un fantasma. Tal ves porque era la primera ves que Astor no le hablaba con intención de juzgar, tal vez porque era la primera ves en un buen tiempo que Astor no hablaba con alguien sin la intención de juzgar o rechazar, Cuando fue la ultima ves? Como dos meses?



–Esta dicho, por ahora hay que dormir, te quedaras en el estudio... si deseas quedarte- dijo como fingiendo no suponer lo obvio.



Ella miró la rededor y como preguntando se si el se refería a la des ordenada habitación donde se encontraban. Justo cuando él se alejaba por un pasillo, entro por una de las tres puertas del mismo y encendió la luz



–Por que no vienes?– pregunto Astor, fue cuando ella entendió que esta sala de a mesa “antártica” no era el estudio del que él hablaba. Siguió a su anfitrión temiendo encontrar que el estudio fuera igual o peor que aquella sala atiborrada de libros y mamotretos; como sea, cualquier lugar como ese es mejor que la calle. El estudio era la versión pequeña y ordenada de la sala; unos pocos libreros, una mesita, un escritorio, un viejo modular stereo con tocacintas y tornamesa unos audífonos de aviador (con todo y micrófono), pisos y techos limpios, paredes blancas con postres de grupos de rock de los 70s y 90s y un mapa de América Latina, fotografías, un diván con cobijas y una almohada.



-…como entra en la habitación de otra casa- dijo ella- que es este lugar?



-Aquí guardo las pertenencias de mi pasado, la música que oían mis padres sus libros, mis propias cosas de mi corta adolescencia… chácharas que no estoy dispuesto a tirar nada mas así, las tengo aquí para que no me estorben en cualquier otro lado del departamento. Casi nunca las toco, por eso el desorden no ha llegado hasta este estudio. No te ofrezco mi habitación, como se supone que haría un caballero, para empezar porque esta es mucho mas cómoda, personalmente, prefiero dormir en ese diván que en mi cama, pero hoy puedes usarlo tú. Acomódate, yo tratare de averiguar mas sobre las inscripciones de la piedra.



-Espejo -replico ella- no creo poder dormir fácilmente, puedo leer algo de esto- dijo mientras resbalaba el dedo anular por el lomo de los volúmenes del librero.



-Si, claro… espejo o lo que sea. Por mi, puedes hasta escuchar, psycho o hevy metal- mientras le entregaba los audífonos conectados al stereo, enseguida salio de la habitación- si no haces un escándalo todo bien, los vecinos son intolerantes a la juventud y alérgicos la felicidad ajena. Estaré aquí en la sala –y cerro la puerta, dejando a una desconocida sonriente dentro, parecía incluso menos pálida ahora.
Oct 23, 2007
4:26 PM
-Pero los signos no son aztecas –dijo la chica - o si? Solo en América se hacen espejos de obsidiana?

-No se hacen, se hacían. No es obsidiana, no son glifos aztecas y no me has dicho tu nombre.

-Ash! Que negativo.

- Bueno, “Ash” si no me das mas información o me dices que es lo que quieres…

-No me llamo Ash y quiero que descifres lo que dicen lo símbolos del Espejo Negro.

-Como sabes que eso es un espejo “negro”?- pregunto tajantemente Astor, la chica junto las manos y comenzó a frotarlas nerviosamente al tiempo que miraba sus zapatos de lona, degustados y agujereados.

- No lo se, pero es lo único de lo que estoy completamente segura, Tampoco se mi nombre o de donde vengo o a donde ir, no tengo un lugar a donde regresar… según recuerdo, llevo mas de 28 dias caminando por las calles, creo que le llaman amnesia, no? Además de eso, solo puedo recordar esas 2 cosas: las palabras “Espejo Negro”, que cada ves que las recuerdo la imagen de esta piedra aparece en mi mete con la urgencia de llevarla a donde voy…

-Mentiras! –interrumpió Astor, que claramente estaba enojado, en su inconciente creía que esto era una broma de Pabh y que estaba jugado con sus sentimientos que esta pelirroja era ella y que esto era una charada que estaba llegando demasiado lejos, Pero, eso tenia tanta logica como el relato de la chica, igual de absurdo-Y como es que llegaste aquí? Como es que recuerdas mi nombre pero no el tuyo? Como es que no sabes a donde ir o donde regresar o de donde vienes, pero si supiste llegar a mi casa? –y de pronto un poco de luz, jamás lleve a Pabh a mi casa, Pensó Astor, entonces no es ella. Si, Pavlova era en lo único en lo que podía pensar, hasta ese momento.

-Esa es la segunda cosa de la que te hable –señalo la pelirroja- lo otro que recuerdo… eres tu. Pero no fue sino hasta hoy que te vi caminado por la calle, de pronto mi mente se lleno de imágenes y palabras sin conexión como… si quisiera vomitar recuerdos. Lo único claro era tu nombre y tu rostro, y después de tanta confusión –se detuvo, miro al frente y comazo a sonreír- podía recordar un nombre y relacionarlo con un rostro! y de inmediato recordé que tu conoces de idiomas, pero nada mas, no se de donde te conozco y juraría que nunca te había visto antes. Tu y esa rocas son mi único vinculo con la realidad, no se nada mas y cada ves que trato de concentrarme en recordar todo se hace mas confuso.

-Y tu quieres que descifre la piedra porque…?

-Por qué recordaría que tu puedes? y porque estoy tan aferrada a ella? Tal ves si me dices algo que encuentres en ella... tal ves lo reconozca y recuerde. Necesito saber que pasa, no puedo seguir caminando por las calles viendo que me robo o donde esconderme y cuidando ese pedazo de vidrio quemado por todas parte, no me deja dormir.

- No has ido a la policía?

- Quise, pero cuando me le acerqué a uno me empezó a acosar, luego me hizo preguntas que no podía responder, me trato como si estuviera drogada o loca, quiso quitarme el Espejo…

-Si, disculpa, tienes razón, pésima idea (en que rayos estoy pensando? La policía…?). No recuerdas de donde salio la piedra? –la pelirroja solo vio a Astor a los ojos, como preguntándose que parte de” NO” no ha comprendido- Cierto, disculpa otra vez. Pero, no podré empezar si par empezar no se de donde vienen, de done son los símbolos, son runas? grifos? ideogramas? Por ejemplo esta – y tomo un pequeño camafeo de ámbar sobre su escritorio- se que es del colombiano, aunque este diseño es ruso, y lo se porque la madre de un amigo era… Eso es! –y comenzó a buscar entre los papeles del escritorio- La madre de un amigo era geóloga o algo asi, ella me dijo de donde provenía este tipo de ámbar, cada no hay ambar en todo el mundo y el jada no lo encuentras recogiendo piedras de rio, y seguro que –se detuvo, una vena en su frente comenzó a “brincar”- seguro si fuera un poco mas ordenado podría encontrar el numero. No importa! podemos buscar a mi amigo, tal ves el pueda ayudarnos todavía mas su madre. Le llamare ahora y lo veremos mañana.
Oct 23, 2007
4:23 PM
Tras sesenta interminables dias después de la muerte de su ángel, sonó el timbre de su departamento. Astor se levanto desganado, molesto (no esperaba a nadie) y con intención de ser excesivamente grosero con quien estaba del otro lado de la puerta, interrumpiendo su miseria, o quizás acrecentándola, pero no pudo ser grosero. Solo se quedo frió por unos segundos.

Al abrir la puerta encontró a esta chica, tan parecida a Pavlova que podría ser su hermana, su gemela, su copia, ella en persona. Su rostro, su estatura, sus ojos, su lívida piel, su cuerpo… tan delgado… se dio cuanta. Ella no era así de delgada y su piel no era tan pálida, y esos ojos, a pesar de tener la misma forma, no tenían el mismo color, estos eran grises como la plata sin pulir. Y su cabello, eso fue lo que rompió la ilusión y regreso a Astor a la realidad; el cabello de Pabh era negro ala de cuervo y lacio como lluvia sin viento, el de la chica en la puerta era rojo y crespo como jirones de fuego

De golpe, la muchacha entro en el departamento y puso sobre la mesa un pesado objeto cilíndrico envuelto el manta, al tiempo que preguntaba:

- Tú... tú eres Astor Mondragón, verdad? Conoces de idiomas, de lenguas muertas, no es asi?

- Pues si, pero tu quien eres y como es que sabes todo esto –pregunto Astor rogando a quien escuchara sus rezos callados para que la mujer respondiera ser su Pabh de regreso del olvido, obvio, no fue asi.

-Eso no importa en este momento, precioso, lo único que importa es que le eches un ojo a esto!

Entonces ella quitó la mata del bulto y descubrió una piedra negra, un prisma de cinco caras como de treinta y cinco centímetros de largo y con quince de diámetro, cubierto de inscripciones hechas con algún tipo de runa o ideograma.

El objeto atrajo la atención de Astor con tal fuerza que de pronto ya no recordó mas dolor, mas sufrir, mas “recordar”. En la habitación de su mente solo estaban el y las inscripciones. Esa noche su vida cambio para nunca volver a ser la misma.

Tomo su bitácora de trabajo, comenzó a hacer anotaciones y hablar en vos alta, como cuando se encontraba solo. Elocuencia? Elocuencia al carajo!

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El departamento de Astor era un lugar con que sin duda recordaba la desordenada oficina del curador de algún museo europeo, un celoso curador, por cierto, con problemas para conseguir quien le ayude con la organización del lugar. Donde quiera que uno plantara la vista había algún objeto raro que, sin duda, su sola apariencia inspiraba un claro NO TOCAR (por que se rompe).

Aun cuando el edificio estaba casi en ruinas el departamento de Astor parecía estar en buenas canciones practicas, solo opacado por el detalle de los libros de todos los tamaños y antigüedades amontonados por doquier o la colección artefactos mecánicos de uso desconocido, confuso o descontinuado (una colección de lámparas de queroseno, un sextante, una brújula de timón, fonógrafos de distintos tipos, animales disecados, por mencionar los mas “reconocibles”) o las telarañas abandonadas en las esquinas mas alejadas del altísimo techo, tres metros separado del piso.

Y en el centro de todo una mesa redonda hecha con un mapa circular del la Antartida de un metro setenta de diámetro, montado sobre un bastidor de caoba, descansando sobre un enorme royo de cable industrial, abandonado por la compañía de teléfonos, como de setenta centímetros de alto. Justo sobre este mapa, sobre la Tierra de la Reina Maud fue donde Astor comenzó a revisar el extraño prisma negro.

-Roca mineraloide… -murmuraba Astor- sílice… probablemente ígnea… oxido silico? Parece… pero no lo es, pero… los cortes perpendiculares la delatarían como… pero es completamente negra, sin manchas grises o de hierro o de magnesio… a la ves parece estar tornasolada o nacarada, pero sola bajo luz… de las velas?…que raro… cristalina, con cinco caras cubiertas de “runas” o glifos… parecen cuneiformes… ridículo… viéndolo bien, ni siquiera se parecen, o si? …solo que estas... Uno de los extremos del prisma termina en pirámide pentagonal el otro es plano, como de siete centímetros del centro al extremo, y pulimentado… un perfecto…

-Espejo Negro.

-Que? Quien?- Astor salió de su abstracción, recordó que no estaba solo- Espejo, como los aztecas?
Oct 23, 2007
4:21 PM
Cuando Astor Mondragon abrió la puerta y vio a la pequeña mujer sosteniendo el bulto envuelto en manta pensó estar viendo un fantasma. De pronto todo su entendimiento se volvió en su contra, podríamos decir que estuvo a punto de enloquecer. Pero de nuevo, y como siempre, reprimió la ansiedad y se contuvo –elocuencia ante todo- pensó para sí –elocuencia ante todo.

No fue la sombría fisionomía de la chica, o el contraste que hacia su colorida ropa. Era el parecido con Pabh. Pavlova.

Casi lo había superado y ahora esto!

Pavlova fue una mujer que conoció en el subterráneo. El estaba leyendo “Macbeth”, supuestamente, para entretener su mente de la labor que le ha llevado toda su vida (buscar fenómenos “mágicos” en la historia o la actualidad, desenmascara los fraudes y encontrar la razón científica, psicológica o social que explique el resto).

De pronto, una respiración en el hombro, un murmullo: …double, double toil and trouble fire burn and cauldron bubble…

Quién dijo eso?! Quién en el subterráneo podría estar interesado en leer Macbeth sobre el hombro de un desconocido? Quién en esta triste ciudad donde la gete parece querer escapar de los libros? Sobre todo los que están en lengua extranjera.

A las ves que Astor regresaba de escocia y levantaba la vista para ver quien espiaba su lectura; sus pulmones se llenaban con perfume de rosas. Intoxicante. Y ahí estaba, con la mirada fija en los ojos incrédulos de Bancuo, (a su ves, fijos en “el niño ensangrentado” la segunda visión*); esos ojos verdes como las esmeralda, enmarcados en su tierno rostro, níveo, con su corona negra como las alas del cuervo y afilados labios, pintados de un color que rimaba con este cabello negro. Un ángel vestido en terciopelo purpura y seda azabache, escuchando a ratos Ars Antiqua y a ratos Massive Attac en sus audifonos de diadema.

*[Estos últimos renglones pueden ser mutilado en honor de la agilidad o para hacer el texto menos pretencioso]

- Te interrumpo?- pregunto Astor a la chica- te gusta Shakespeare?

- Solo este libro – dijo antes de sospechar sarcasmo en la primera pregunta y reaccionar- Pabh, mi nombre es Pavlova, disculpa, interrumpí tu lectura en una de las…

- Astor –intervino sonriendo, como si no le importaran mucho las disculpas o quisiera mas bien evitarlas- Llámame Astor.

Así pasaron horas platicando y encontrando coincidencias, cada ves mas y mas; música libros autores, obras, incluso les apasionaba de la misma manera el arte, la historia y la ciencia. El jamás pensó encontrar una mujer así; ella creía que no existían hombres como el, hasta que llegaron a la estación en la que él tenia que bajar.

- Aquí bajo- dijo Astor, no sin cierta tristeza.

- Yo bajaba hace dos estaciones –respondió ella con toda la ligereza del mundo...

Bajaron juntos del vagón, y regresar por donde vinieron, juntos, decidieron llegar tarde a donde iba (o mas bien, ni siquiera llegar) y se dirigieron a un parque, donde compartieron la mañana y la tarde enteras. Encontrando coincidencias y diferencias que complementaban a las primeras.

Así en pocas horas de conversación se volvieron amigos y pronto, sin darse cuenta sus manos y su rostros estaban mas cerca, mas y mas cada segundo que pasaban juntos. Por increíble que parezca, en pocas horas hallaron en el otro lo que jamás en su vida habían podido encontrar y era solo para ellos. Pero también, en pocas horas terminaría para no volver a repetirse. Se despidieron y juraron encontrase en do días mas tardar, sin falta. Jurado y sellado con un beso de despedida. No se volverían a ver.

Esa noche, mientras Astor regresaba a su casa tejiendo sueños en su mente, Pavlova se encontraría con su padre, el cual, la llevaría en coche a casa, solo que no lograrían terminar el recorrido. Justo antes de la media noche el automóvil en el que iba Pavlova será golpeado en el costado izquierdo por otro auto, conducido por una anciana de sesenta y siete años; matando automáticamente al padre de Pabh y dejando en coma a ambas mujeres (Pabh y la anciana en el otro automóvil). Los médicos declararon muerte cerebral tras 48 horas y la familia decidió que no querían que Pabh sufriera más.

Astor no se enteraría de esto si no hasta la noche siguiente.
Pero que hacer? Que pensar? Apenas la conocía y a la ves era como si hubieran sido criados junto, solo que jamás se dieron cuanta del otro hasta que se encontraron esa ves. Como manejar el dolor de perder a alguien así? Sin embargo, hizo lo que mejor sabe hacer en estas situaciones, lo único que sabía y podía hacer, se trago su dolor, reprimió la ansiedad, se contuvo y conservó la elocuencia, elocuencia ante todo…
Oct 23, 2007
4:15 PM
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