para los muchos senoritos que comenzaron su educacion en ese casi sagrado recinto y las muchas mas senoritas que estuvimos ahi harto harto año y que todos juntos disfrutamos de la palabra amable de las monjitas, deliciosas biandas (los inolvidables molletes) y las mas afortunadas que pudimos tener acceso al equipasisimo laboratorio de quimica y en consecuencia tener accidentes en el.