IMPACTO EL DIARIO - AGOSTO 23 2008 - PAG 2
Lamentable, simplemente lamentable fue la respuesta del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, en la reunión ‘cumbre’ contra la inseguridad. De plano ya ni la amuela.
Y es que ‘no se puede estar quieto’. A regañadientes, porque seguramente calculó que le iba a costar demasiado caro en términos de opinión pública, asistió a la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública. No obstante, no dejó de hacer declaraciones extrañas y enredadas, que lo llevaron a ‘hacerse bolas’ en varias ocasiones durante los días previos al encuentro.
Pero el colmo fue el jueves. Asistió a la reunión, lo que de entrada es positivo. Ya había librado el asunto de la famosa foto, que ni se dio ni alguno de sus otros absurdos temores de que fuera a comprometer su posición de desconocimiento de la realidad. Pero su afán protagónico pudo al final más y ahí fue de nuevo, derechito a la demagogia.
EL DISCURSO DE MARTÍ
En la reunión participó Alejandro Martí, padre de Fernando, cuyo secuestro y asesinato desencadenó todo esto.
Su discurso fue implacable. En un elegante y sentido mensaje, regañó a todos, presentes y ausentes (desde el policía de barrio hasta a la sociedad completa). Simple y sencillamente, no dejó títere con cabeza.
Todos los ahí presentes tienen que haber sentido el dolor de ese padre, que representa a todos los padres, madres, familiares y amigos de tantas víctimas de la delincuencia, que nunca tienen la posibilidad de hablar ante el Presidente, secretarios de Estado, gobernadores y muchos otros personajes de la vida pública del país para reclamarles sus tragedias.
Todo el improvisado discurso fue duro. Pero la sentencia vino casi al final: “Señores, si piensan que la ‘vara’ es muy alta, si piensan que es imposible hacerlo, si no pueden, renuncien, pero no sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, que eso también es corrupción”.
Y aclaró algo importante, que algunos olvidan y que refleja lo que los ciudadanos piensan: “No hay partidos políticos una vez que uno es electo. Nuestro único partido es México”.
EBRARD NO ENTIENDE
Pero Ebrard no entendió. Y vio la oportunidad de tomar la palabra cayendo precisamente en lo que Martí había criticado.
Se aprovechó y se colgó de la tragedia del Sr. Martí y de su mensaje. Único gobernante estatal que tomó la palabra fuera del programa, expresó: “Por lo menos en el caso del Distrito Federal, yo sí te acepto el reto (de renunciar)”.
Creyéndose hábil, puso su ego político por delante. Una nueva oportunidad de atraer los reflectores.
Y más tarde, remató al anunciar que fijará un plazo y que su renuncia se daría si los ciudadanos lo piden, en una consulta ciudadana que organizará, al estilo de AMLO (y seguramente la hará antes de las elecciones del año que entra, o ¿por qué no?, al mismo tiempo).
Pura demagogia. De eso están hartos los ciudadanos. ¿Cuándo entenderá?
CONVENCIÓN DEMÓCRATA
Pasando a otros temas, el próximo lunes comenzará en la ciudad estadounidense de Denver la Convención Demócrata, que culminará el jueves con la nominación formal de Barack Obama como el candidato presidencial del Partido Demócrata.
A esta reunión asistirán los delegados de todo el vecino país que fueron electos durante el proceso electoral conocido como las ‘primarias’ –que fue lo que realmente se eligió, a los delegados que en su momento votarían por uno u otro precandidato, no directamente a los precandidatos en sí-, más los superdelegados, que son ciertas pers, sumando un total de 4,440 delegados.
Serán 4 días en que la atención de los medios de aquel país y de millones de norteamericanos estarán enfocados en aquella ciudad, en las discusiones que se den en torno a la plataforma que presentarán al electorado norteamericano, en los discursos.
Habrá discursos, muchos discursos, que en su mayoría no estarán sólo enfocados al público asistente, sino a los millones que podrán seguirlos en vivo por las transmisiones televisivas, que si bien han perdido rating en las últimas ocasiones, en esta ocasión pueden atraer mayor atención por la expectativa generada por el candidato.
De hecho, las c están diseñadas para que por las tardes, después de la hora de la comida de nuestros vecinos hasta las primeras horas de la noche (el que televisivamente llaman el ‘prime time’), se conviertan en un gran show mediático.
Y así sucederá. Durante esas tardes podremos ver a las grandes figuras del partido dando sus mejores discursos, aunque acotados por un guión que marca los tiempos exactos que podrá usar cada uno, acompañados de música, en vivo y grabada, y otros efectos festivos.
Será como una mezcla de las ceremonias de inauguración y clausura de las Olimpiadas, con Miss Universo y el Super Bowl (aunque, previsiblemente sin los empujones), pero a la manera de la política norteamericana.
El clímax sucederá el jueves. Por la mañana se llevará a cabo un ‘desayuno de la unidad’ con motivo de la celebración del 45 aniversario del histórico discurso ‘Yo tengo un sueño’ del luchador por los derechos civiles, en especial de los negros, Martin Luther King Jr. Será una gran oportunidad, bien aprovechada y totalmente en sintonía con la nominación de Obama.
Por la tarde, en un acto pocas veces visto y con la prevista asistencia de 75,000 personas en un estadio deportivo cercano, Barack Obama rendirá protesta en lo que además será una espectacular culminación de la Convención Demócrata.
Después, como consecuencia natural, la preferencia electoral del demócrata subirá y se pondrá cómodamente adelante del candidato republicano... hasta la semana siguiente, cuando le toca a los republicanos su fiesta en las ciudades ‘gemelas’ de Minneapolis-San Paul, en Minnesota. Y luego, ya veremos.
De lo que suceda en la convención demócrata (y tal vez de algo más) platicaremos la semana que entra.