Hacia ya varias noches que despertaba agitada y sudorosa, con el sabor de su boca, sin saber si había sido solo un sueño o él había estado entre sus sabanas y en un segundo se había esfumado, odiaba la idea de perderlo en el mejor momento de su vida.
Desde que lo vio por primera vez, el mundo tal como lo conocia desaparecio. Jamas se imagino sentirse tan atraida por ese hombre, hasta hace unos dias él no significaba nada en su vida, pero ahora se habia convertido en su todo, no era un principe azul, y era justamente eso lo que mas le atraia, era el chico malo e irreverente con una osadia enorme y ella quien siempre supo controlar su vida, estaba a punto de perderse por ese hombre.
Ella nunca había soñado tanto y ahora hasta despierta lo hacía, era una niña y el todo un hombre, siempre sentado detras de ese escritorio el cual parecia una pared infranqueable.
Lo habia sorprendido observandola, aunque no sabia si habia sido verdad o era una alucinación suya, él le encantaba y no podia negarlo, la respiración se le agitaba y las manos le sudaban siempre que se encontraba cerca.
El habia estado con muchas mujeres y en la vida de ella solo existia un hombre, el que habia sido el amor de su vida hasta hace unos meses, pero todo habia cambiado, ahora solo podia pensar en él, su profesor.
Buscaba su reflejo en los ojos de él, queria que la dejara de ver como a una niña y la viera como una mujer, pero nunca habia roto la barrera que tenian, pues ella era solo una alumna más, por lo menos asi habia sido hasta ese dia.
Era muy temprano cuando llego al aula, el profesor ya se encontraba ahi, en el mismo lugar de siempre, ella lo miro de reojo mientras se sentaba en su butaca y se acomodaba la falda, el le dio los buenos dias, ella contesto casi automaticamente, nunca se habia encontrado sola con el.
Estaban solos entre libros, butacas, cuadernos y las emociones a flor de piel, el camino hacia la butaca lentamente, la tomo del brazo y la levanto con fuerza, ella temerosa lo miro a los ojos, y descubrio lo que tanto temia, no podria contenerse un minuto mas, el era lo que ella mas deseaba en ese momento.
sus bocas se juntaron en un apasionado beso, el la llevo hacia la pared recargandola ahi, sus manos firmes tocaban el cuerpo tembloroso de la niña que se habia convertido en mujer; desabotono su blusa y metio su mano dentro mientras la otra recorria su muslo derecho, sin dejar de besar su deliciosa boca.
De pronto la puerta se abrio de golpe y los alumnos comenzaron a entrar, corriendo y a empujones sin percatarse de lo que estaba pasando ahí dentro; el profesor se encontraba sentado en su silla reclinable frente al escritorio, ordenando unos papeles y ella en su butaca atonita, sin entender lo que habia sucedido, su blusa estaba desabotonada y en el cuello se le dibujaba una pequeña mancha roja, la habían arrebatado del momento mas sublime de su vida.
La clase había comenzado y ella; ella seguía soñando.