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“Me llaman Morgana, he venido de un lugar llamado Genitivus y no voy a ninguna parte”. Aquel hombre la miro como si fuera una intrusa en el camino.“Mi nombre es Iv-an y soy el guía de un pueblo no muy lejos de aquí, no es bueno que te quedes fuera de los poblados hay leyendas que hablan de espíritus cuidando los caminos y son celosos con aquellos que no tienen un hogar, ven conmigo ahí podrás dormir hasta que recuerdes el camino que habías tomado” El no dejaba de tocar su brazo, algo que a Morgana no le agradaba sin embargo ya estaba harta de dormir a las orillas del camino y pensó que durmiendo en un lugar seguro podría pasar mas tiempo con el hombre se sus sueños, así que acepto y fue a aquel lugar que Iv-an guiaba y protegía, ahí vivan pocos pobladores pero eran fieles a su pueblo, Athema y claro a Iv-an. Morgana de nuevo conoció mas criaturas que le ayudaban a vivir, sin embargo ella no dejaba de dormir y vivir dentro de la ilusión de un amor imposible para los ojos de quienes la rodeaban. Fue integrándose a su nueva vida con el paso del tiempo, ella misma buscaba gente perdida que habitara en los caminos para llevarlos a su hogar sin dejar de desear que su sueño, aquel hombre que ella tanto amaba se convirtiera en carne y viviera con ella, ella trataba de dormir el mayor tiempo posible y solo salía de su choza para conversar con Iv-an y planear mejoras en la vida de lo que ahora ella llamaba su pueblo. En uno de sus sueños el hombre que ella tanto deseaba dejo de tocar aquella música que la hipnotizaba y poco a poco sus visitas se hicieron más y mas cortas, al despertar corría a llorar a brazos de Iv-an quien se había convertido en su amigo y confidente. “Oh, mi pequeña y dulce Morgana te he dicho que ese hombre es solo tu sueño, no es real y el no te ama” le repetía constantemente para lograr que ella se olvidara de aquello.“Pero el esta ahí cada vez que lo necesito y el nunca me va abandonar pues es parte de mi”. “Pero quizá, pequeña, tu ya no lo necesites a el, mírate ahora eres una fuerte guerrera de Athema, nos has ayudado a formar un verdadero ejercito y ahora tienes un pueblo real que te ama en verdad y que tu ahora proteges ”Iv-an tenia razón ella ya no necesitaba que aquel sueño la mantuviera viva, pues había construido un hogar y la gente la amaba, Iv-an la amaba y pero ella solo amaba a su pueblo. Esa noche Morgana pudo dejar de soñar, con un dolor inmenso se desprendió de su sueño y decidió dedicar su vida y su tiempo a su pueblo, por un segundo recordó su sueño de regresar al camino en busca de la verdadera luz y de aquella criatura que había huido de ella aquella mañana, pero su pueblo era su prioridad.
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