y sí, desperté con un verso de lópez velarde, pero no me enamoro ni me entristezco. más acido haber masticado en la playa lo ruin y sus semillas de cizaña. sobre la estufa el comal calienta tortillas, una cacerola crema de espinacas. ella como la parábola del sembrador sólo me dejo mezquindades cuando el diablo llegaba por las noches.