La vida en si mi vida es lo que esta mal. Por mas que me esfuerzo, fisicamente no puedo. Yo se que me estoy recuperando de dos operaciones, pero tambien tengo sintomas del corazón, pero no he ido a hacerme los análisis.
Es desesperante ver como tu vida pasa delante de ti y no tienes control de ella. No estoy deprimida, eso lo arregla el prozac. Creo que ando maniaca pero muy cansada eso es peor porque no puedo estar recostada porque me da ansiedad tengo que estar haciendo algo o preocupandome por algo.
En este momento la ilusion de un nuevo amor es lo unico que me consuela, si ya se que en que poca agua me ahogo, pero nunca he tenido uno y como mujer lo necesito, ya estoy grande no quiero llegar a los cuarenta sin haber formado mi familia y tener un negocio con el que sobreviva.
Los invito amigos a que me escriban sus pensamiento, les prometo responderles. No me queda nada mas que seguir luchando.
Laura
Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un enorme árbol, cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales; a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...
La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy fuerte, estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un portal magnifico, todo de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde manaba un agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada.
- Buenos días.-Buenos días - Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito? - Esto es el Cielo.
- Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera
- Y el guardián señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales. El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, exhaustos, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero, posiblemente dormía.
- Buenos días - dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto con la cabeza.
- Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar-
Podéis beber tanta agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió-
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar? - Cielo.
- ¿El Cielo? ¿Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! - Aquello no era el Cielo, era el Infierno.
El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe de provocar grandes confusiones!
- ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos...