Creo que aún no lo sabes… ¿Aun no notas mis suspiros?... ahora quiero que lo sepas, sin embargo, mi cobardía no me permite decírtelo, y suspiro en tu mirada, me acerco a ti con cualquier excusa, a veces ni siquiera me preocupo por inventar alguna, solo me acerco y te miro con una sonrisa, apoyo mi cabeza en tu hombro y cierro mis ojos, y suspiro de nuevo, al son de tu respirar… Siento tu calidez, es tan agradable, sentir tu piel contra la mía, esconderme tras tu espalda para protegerme de mis miedos, acariciar tu cabello y deslizar mis manos hasta tu pálido rostro y murmurar cualquier tontería, aunque en realidad quisiera decirte tantas cosas, quisiera probar tus delicados labios, fundirme contigo en un abrazo… verte dormir a mi lado y acariciar tu rostro, danzar con el latir de tu corazón. Estrecha mi mano una vez más, estáncate en mis ojos de nuevo, háblame suave otra vez, despacio… más cerca de mí… y yo te regalaré toda la felicidad que mereces, déjame… déjame quedarme a tu lado… Me miras otra vez, me estremezco al pensar que tu dulce mirada se ha perdido en mí ser, ¿Es así? ¿Lo es? Me dices que te pida cualquier cosa, solo sonrío, no puedo decírtelo aunque miles de pensamientos revoleteen en mi mente, como mariposas en primavera, me miras tratando de descifrar mi sonrisa, pero mi mirada se esconde rápidamente entre las sombras… y nuevamente apoyo mi cabeza en tu hombro… el día termina, el atardecer acaricia nuestros rostros y las primeras estrellas comienzan a asomarse en el horizonte…