Interests
Favorite TV Shows
The Simpsons, Los Caballeros, The Wonder Years, Thundercats, El Calabozo, Incógnito, Chabelo, Sex And The City, Capulina, Dragon Ball, La Taquilla, El Desmorning, Ya Párate, American Idol, VH1, MTV, Telehit
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Favorite Books
The Lord Of The Rings, Colmillo Blanco, La Iliada y La Odisea, La Divina Comedia, Orion, El Fin de La Eternidad
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Favorite Quote
La Filosofía del jardinero: "Hay que ser felices mientras podamos"
"Si la vida te da la espalda, ps agárrale las nachas"
"La suma de corrientes que entran es igual a la suma de corrientes que salen"
"El pasado es historia, el futuro es incierto y el hoy es un obsequio por eso se llama presente"
"La chancla que yo tiro no la vuelvo a recoger"
¿Crees en el amor a primera vista o me salgo y vuelvo a entrar?
"Muere como un héroe o vive lo suficiente para convertirte en un villano"
Mi Rey, es un honor morir a su lado... Capitan, fue un honor vivir a tu lado...
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Journal
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Los dos borrachines se contaban su vida. “-¿Por qué nunca te casaste, Etilio?’’ -pregunta uno-. “-Te diré -replica el otro-. Tuve una novia. Cuando estaba borracho ella no se quería casar conmigo, y cuando estaba sobrio yo no me quería casar con ella’’... je je je
Aquellos dos amigos se querían entrañablemente. Eran socios en asuntos comerciales y todo lo compartían: oficina, vehículo, incluso los favores de la exuberante secretaria que juntos contrataron. Un día se presentó el problema: la muchacha iba a ser mamá. ¿Cómo saber cuál de los dos era el padre? Hablaron del asunto, y como buenos amigos y socios acordaron compartir la responsabilidad. Se llegó el día en que la chica debía dar a luz. En la sala de espera de la maternidad los dos amigos daban vueltas ansiosamente. Dice uno de ellos: “-Ya no aguanto más. Voy afuera. Si algo sucede vas por mí’’. En efecto, poco después llega el otro con cara muy solemne. “-¿Malas noticias?’’ -pregunta con angustia el que había salido-. “-Sí -responde el otro echándose en sus brazos-. Dame el pésame, amigo mío. ¡Rosilí tuvo gemelitos, y el mío se murió!’’...
Un señor que iba por la calle advirtió que una viejita tenía problemas al maniobrar con su automóvil. Se detuvo y comenzó a darle indicaciones: “-Tuerza el volante hacia la izquierda. Retroceda un poco. Ahora dé vuelta al volante hacia la derecha. Avance un poco. Hasta ahí. Ahora tuerza el volante otra vez hacia su izquierda. Meta reversa. Déle despacito, despacito. Ya está. Ha quedado usted perfectamente bien estacionada’’. “-¡Cómo es usted metiche! -se enfurece la ancianita-. ¡Lo que quería era salir, viejo pendejo!’’...
Al despedirlo en la puerta de su casa le dice Rosibel al inexperto galancete: “-Gracias por los dos besos que me diste, Impericio’’. “-¿Dos? -se sorprende él-. Nada más te di un beso’’. “-No, reitera ella-. Fueron dos. El primero y el último’’... ja ja ja ja
Don Astasio llegó a su casa y encontró a su mujer con un desconocido. Colgó su boina y su bufanda en el perchero, y luego fue al cajón del chifonier donde guardaba una libreta en la cual apuntaba términos peyorativos para decirlos a su mujer en tales ocasiones. Volvió a la alcoba y dijo a la señora: “¡Furcia! ¡Pendona! ¡Maturranga! ¡Ineverecunda zorra! ¡Mesalina! ¡Calientacamas! ¡Bagaza! ¡Horizontal!”. “Ay, Astasio -le dice ella con apuro-. Modera tu vocabulario. Estamos en presencia de un extraño”...
Dulcilí, muchacha de buenas familias, rechazó la erótica demanda que le hacía Afrodisio, galán concupiscente. Le dijo: “No puede haber sexo sin amor”. “Despreocúpate -replica el salaz tipo-. Tú dame el sexo; el amor lo buscaré yo por otro lado”...
Después de una noche de farra Empédocles Etílez llegó a su casa a las 7 de la mañana. Le dice su mujer hecha una furia: “¿Puedes explicarme por qué llegas a esta hora?”. “Sí -responde el temulento con tartajosa voz-. Por el desayuno”...
Pepito fue a la tienda y compró un poderoso detergente. Le dice el hombre de la tienda: “Veo que tu mamá tiene mucha ropa qué lavar”. “No es para mi mamá -responde el muchachillo-. Lo quiero para bañar a mi perro”. “No lo hagas -le aconseja el hombre-. Ese detergente es muy fuerte. Tu perro podría enfermar, y hasta morir”. Pepito no hizo caso, pagó el detergente y se marchó. Una semana después volvió a la tienda. “¿Cómo está tu perro?” -le pregunta el hombre. “Se murió” -responde el niño. “Siento mucho saber eso -dice el de la tienda-. Pero yo te lo advertí: te dije que el detergente podía matarlo”. Replica Pepito: “No fue el detergente lo que lo mató. Fueron las aspas de la lavadora”
Era cerca ya de medianoche, y el teléfono sonó en casa del veterinario. Era una señora que le preguntaba cómo podía separar a su perrito y su perrita, que no podían apartarse después de la cópula. “Écheles un poco de agua” -sugirió el veterinario. Cinco minutos después la mujer volvió a llamar: los perritos no se habían separado. “Golpeelos suavemente con un periódico” -recomendó el facultativo. Pasaron otros cinco minutos, y la mujer llamó otra vez. Tampoco ahora se habían separado los animalitos. Le indica el veterinario: “Dígale al perro que le hablan por teléfono”. La mujer se sorprende: “¿Cree que con eso se separarán?”. “Bueno -dice furioso el médico-. ¡A mi mujer y a mí nos separó tres veces!”... ja ja ja
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