Este, mi más reciente poema es un tanto, introspectivamente hablando,más profundo y más directo que los anteriores, tal vez. Creo que más de uno se sentirá profundamente identificado. Meras especulaciones metafísicas.
Vives tu vida
fotografiando accidentes
dentro de tu vieja escanfandra.
El voceador en tus sueños
sale a dar noticias que a nadie interesan,
mientras la gente afuera sigue
con su humor lloviendo mantarrayas.
Sé que hay momentos en que demuestras
tus deseos de no haber nacido bajo
este cielo agujereado que a pocos protege
y en donde dudas siga morando dios alguno.
Sé que despiertas a medias tardes
con la sensación de haber masticado
vidrio durante toda la noche,
y bien puedo leer en tu mirada
el hundimiento de un buque
que no para de tocar fondo.
Por fortuna sé que si bien
ese idilio amoroso que tienes
con tu soledad y tristeza,
jamás te ayudará a levantar
murallas sobre las cuales
cimentar un reino,
tengo la certeza
de que jamás las ramas de un árbol
sujetarán la cuerda que te haga
experimentar, el agónico movimiento
del péndulo, sobre las predecibles
leyes de la gravedad.
Y eso por fortuna tuya
o por desgracia mía,
será siempre ganancia
para alguien más que crea
más que yo en ti,
y más que tú
en lo que a veces te cuento
cuando despierto en tu vigilia.
A ti, que te llamas igual que yo
y que jamás comprenderás
la complejidad del silencio.