La mayor muestra de que la alegría existe, que vive y que se contagia la experimente el día de hoy, cuando sentado en una tomando una nieve y leyendo un libro en una conocida tienda de esta ciudad. Me pareció una bendición genial el levantar mi vista y encontrarme con una niña de acaso cuatro años comiendo un cono y mirándome como si viera a alguna cosa extraña o un juguete nuevo, tal vez suena ofensivo hacia mi el comentario, pero es cierto o al menos así lo sentí. Yo leía una parte poco interesante y sentí la mirada de alguien, esperaba tal vez una chica o algún conocido pero no, era una niña, con un cono emitiendo una sonrisa que me encanto, sincera, espontanea, tan linda y tan pura que me contagió…tal vez el señor que estaba a unas cuantas mesas de mi pensó que …estoy loco! Jajaja!! No es algo que me importe mucho, lo que me gusto es la sonrisa que vi y sobre todo que me contagió y que me sentí mejor que cuando me desperté hoy.
Mi aprendizaje?...cual?, que?, simple y sencillamente recordé una lección importante a manos de uno de los mas grandes maestros… un niño!!