Mi cuerpo desnudo parecía no tener contacto con el ambiente. Ningún sentimiento cálido o frío llegaba hasta mí. Escuché tu voz decirme - despiertas llorando. Seguramente volvías a soñar con la muerte -
Muchas veces te lo había dicho. Lo ruidoso que era tu corazón cuando me quedaba dormido. Lo mismo que todos los otros. Un ruido constante, que parecía emanar de alguna tortura medi. Caminaba por calles grisáceas donde encontraba rostros conocidos. Los rostros siempre variaban, y cualquier persona que conocía había estado allí al menos una vez. Pero todos eran de cuerpos traslúcidos. Lo único que podía ver era su corazón, sonando como una matraca descontrolada. Cada vez más rápido llegaba hasta lo alto de una torre donde había un reloj que marcaba el paso de todos los corazones. Invariablemente, lo estrellaba contra el piso y veía morir a todo aquel que alguna vez hubiera querido.
No eras la primera en notarlo. Marco, Armando y Alicia también oyeron de mi sueño. A todos llegué a mostrarles mis ojos vacíos. Invariablemente retrocedieron. Tú respondías con los propios. El miedo que debías de sentir nunca llegó. Pero llegaba a mí una paz inaudita.
-No me vas a engañar con la vieja historia de que lo odias todo y por eso quieres destruirlo. No destruirías nada que tu quisieras-
El llanto se reanudó, y un súbito frío me ordeno refugiarme en tus brazos. -Sólo quisiera que todo acabara ahora. Que nadie tuviera que sufrir. Quisiera acabar con todo de una manera instantánea y piadosa. No quiero ver la agonía.
Tu respuesta aguardó hasta la mañana siguiente, cuando me despertó el roce de tus finos dedos sobre mis brazos. - Si algún día realmente quieres detener un corazón, aquí esta el mío - dijiste llevando mi mano a tu pecho.
El sueño nunca volvió a repetirse.
jajajajajaja
te kiero mi adorada putiflais