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Y con las mujeres al volante cuidado!, no sabes si van o vienen de tener buen humor...
Esto fue lo que pense cuando fui a primer dia en el primer trabajo que conseguí este verano, volantero de un bar a domicilio, curiosa idea ¿verdad?, es de las mas originales que me ha tocado escuchar (es un establecimiento que por una módica cantidad de $30, a parte del minimo para consumir que es de $120, puedes disfrutar de una gran variedad de botellas, además de diversos cocteles preparados por los repartidores en tu propia puerta, suena bien verdad? lo malo es que solo reparten en las zonas aledañas a Santa Fe...) pero en fin, era un lunes aquel día e ibaa repartir volantes a las personas que pasaban por alli en sus coches, que para aquellos que no conozcan esta zona es una de las mas exclusivas y ricas de toda la ciudad, y es muy gracioso como las personas reaccionan ante un individuo como yo, que queria invadirles su privacidad a costa de entregarles un pedazo de carton con los precios, el telefono y las instrucciones para ubicar el establecimiento. Fue un trabajo lleno de muchos obstaculos: para empezar me quedaba a mas de dos horas de camino de mi casa, desde levantarme temprano para tomar el metro, a esa atestada hora de las 9 de la mañana e ir hasta el otro lado de la ciudad, para bajar tomar un camion, por las escarpas cuestas de lomas de Reforma y Bosques del Chamizal, para despues caminar y bajar por una callecita un tanto empinada y llegar por fin al local, formado por una puerta de metal y dentro solo un escritorio con una bodega detras, Ja! un negocio muy bueno no podia tener una excelente fachada. Pero me dispuse a mi negocio, me puse a marcar los volantes pues una jugosa comisión del 5% de la venta me correspondia si eran logradas por los volantes que repartiera, y asi marque 237 volantes, y sali a la calle a Bosques de Reforma y Trabajadores de la Industria Militar para ser exactos, y anduve alli cerca de 30 minutos, pero al ver que los automoviles no se detenian el tiempo suficiente me movi, una esquina hacia el sur, hacia Bosques de Reforma y Ahuehuetes y alli fue el comienzo de una enemistad callejera: dos viejitos vendiendo galletas inmediatamente me dificultaron mi trabajo de entrega de volantes, se avalanzaban sobre las ventanillas que algunos me abrían para recibir la susodicha propaganda y les ofrecían: "Galletitas Frescas de hoy, preparadas a mano", lo cual asustaba a mis clientes... Entonces y debido a que después de aproximadamente unos minutos ya se había acabado el transito en esa zona me dirijí hacia otra esquina esta vez al este en Ahuehuetes y Bosques de Pirules, donde me situe justo en el horario de salida de escuelas y trabajos, fue alli donde termine casi por completo mis 237 volantes, solo me faltaban 30 para terminar y fue entonces cuando decidi regresar enfrente del establecimiento a terminar de repartirlos; 30 dije no son demasiados como para que no pueda entregarlos en una calle con un tope... ¡Gran Error!... Tarde la ultima hora en repartir 30 propagangas que en repartir las anteriores 200, como haya sucedido las reparti y termine cerca de las dos de la tarde, regrese al local y Gaby me dijo: "Ya puedes irte, regresa mañana para darte 500 y que los repartas igual que hoy, mañana si puedes venir a las once para que te de mas tiempo, aqui yo te espero", dije $750 a la semana valían la pena para sufrir esto 6 veces a la semana, de lunes a sabado, y con ese pensamiento me encamine para subir al camión y luego al metro... en mi largo camino de regreso. Pero no solo las galletas y la corta duración de los semaforos, ademas del horrible sol y las largas caminadas por el mismo sendero una y otra y otra vez, pero fue mas bien la actitud general de las personas lo que me convenció, al siguiente día, de no regresar al afamado bar a domicilio. Las personas y en especial las mujeres, pues al verme cerraban sus ventanas y se distraían en cualquier trivialidad que encontraban en el asiento contiguo, no es que me molestara que lo hicieran sino la actitud que mostraban, como si entre tantos volantes ocultara un arma o simil, para atacarles, esto mas que un comentario es un consejo, para negar algo siempre un no basta... El ir y venir diario no me importaban porque veía a diferentes personas todo el tiempo, desde los jovenes que iban a Politecnico cuando recien iba y regresaba por la línea amarilla, hasta la comunidad GLBT que se llegaba en diferentes puntos de la línea rosa, para darse reunión en la Glorieta de los Insurgentes, hasta los ostentosos jovenes Chic que subían en el camión camino a Bosques de Reforma, pero esas actitudes, no las puedo cambiar como un simple volantero, y mucho menos si no me prestan ni atención cuando paso, pero son las cosas que pasan...
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