Hace algún tiempo tuve un sirviente llamado soledad estaba a mi total disposición, pero un día maravilloso apareció una señorita encantadora y decidí darle mi leal sirviente, pase momentos extraordinarios con ella, sin embargo se aparto de mi lado.
Día y noche manda a soledad perseguirme, hay días en que me protegen mis amigos, otros días logro evitarla, pero en la noche siempre me encuentra me carcome cada momento que pasa conmigo.
Pese a todo, la sigo amando, la sigo extrañando, la sigo anhelando, la sigo esperando, lo único que puedo hacer ahora es mandar al viento a que le susurre mi nombre y tal vez así logre recordarme, aunque sea por un segundo.